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Tal vez una tarde fría de invierno, o un día de mucha lluvia… O aunque el clima no sea razón para dejar de salir, si estás cansada y simplemente no tienes ganas, a veces la idea de tener que pasar todo un día “encerrados” en la casa no cause especial furor entre los miembros de la familia.

¿Te diste cuenta que muchas veces usamos esa palabra: encerrados?

Porqué tenemos que sentirnos prisioneros en nuestro propio hogar, ¿no sería mejor quedarse porque uno quiere, porque le hace bien y tiene ganas de disfrutar de ese plan?

Si estás leyendo este artículo te felicito, porque tienes interés en cambiar ese paradigma y comenzar a disfrutar más del refugio de tu familia.

¡A la conquista de la alegría de quedarnos en casa!

Consejo nro.1

Creen un ritual de integración eligiendo un muro de tu casa que no te duela donar para una nueva fundación de arte moderno: tus hijos con crayolas. Ese nuevo panel será el lugar donde colgar dibujos, escribir frases, poner fotos de recuerdos familiares y saludar a los festejados en su día. Inventa motivos para colocar cosas en el muro. Que ese collage este siempre vivo y en movimiento.

Consejo nro. 2

Ordenen las camas después de levantarse.

Si me preguntas porqué, la verdad no tengo ni idea. Pero recientemente leí un estudio que realizaron en una importante universidad de estados unidos donde aseguraban que las personas que arman su cama después de levantarse, y luego se van a acostar en una cama arreglada son más felices que las que no lo hacen.

Bien vale la recompensa intentarlo ¿no te parece? Y luego me cuentas como te fue a ti.

Consejo nro. 3

¿Te pasó alguna vez que de pronto te acuerdas de esa tía lejana, o una amiga muy querida a quien por nuestro ritmo acelerado de vida hace mucho tiempo no saludas?

Seguramente tienes una deuda de atención con alguien, y puedes aprovechar de dos herramientas que tienes en este día: tiempo e internet.

Qué te parece la idea de iniciar una video conferencia por Skype para ponerse al día con tu amiga?

O tal vez una llamada sin prisas donde todos los miembros de la familia cuenten una anécdota especial a los abuelos.

Estos momentos de ida y vuelta de tanto aprecio y cariño son un alimento poderoso para el alma y seguramente todos se sentirán mucho mejor después de hacerlo.

Consejo nro 4

Invierte en momentos, no en cosas. Y cuando hagas una compra piensa en que sensación vas a experimentar después de adquirir ese artículo.

Contratar una película PPV puede ser relativamente económico comparado con la alegría de reunirnos todos a reír sin parar frente a la tele.

Y seguramente organizar un pic nic e invitar amigos a la casa, donde cada uno aporta algo “para echar al asador” es la mejor inversión en alegría que podamos hacer.

En definitiva, nuestra mente atesora recuerdos, y estos recuerdos los obtenemos de las experiencias que vivimos. Por eso me gusta ayudar a la gente a crear hogares hermosos, porque estos son los testigos de esos momentos inolvidables.

Consejo nro. 5

Realiza un poco de limpieza y orden de rincones “olvidados”

¿Quién tiene ganas de ponerse a ordenar cajones un domingo por la tarde?

Antes de pensar en lo aburrido que puede resultar, déjame proponer que aprovechen ese tiempo y decidan atacar un cajón, o un armario, o cualquier rincón poco atendido de la casa como quien es un pirata en busca de un tesoro.

Encontrar objetos perdidos, descubrir recuerdos del pasado, o simplemente obtener la recompensa emocional de sentir que podemos vivir sin tantas cosas, es muy gratificante.

Preparar una caja de cosas para regalar o donar nos da la oportunidad de ayudar, y así dar y recibir amor y gratitud.

Creo que es una gran lección de vida para nuestros hijos, un cambio de energías para nosotros y para la casa, y a su vez, una práctica espiritual de viajar más livianos.

¿Y tú sabes de alguna otra idea que podamos compartir para crecer esta lista?

Cuéntame cómo te fue con estos consejos, me encantará saber de ti…