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Recámaras para soñar Parece un juego de palabras, la mayoría de nosotras sueña con una recámara que esté de ensueño. Y claro, a la recámara se va entre otras cosas a soñar…

Pero si de soñar se trata, habrá que tener buena imaginación y mucha calidad de sueño.

Desde el interiorismo se investiga permanentemente como cambiar y mejorar la calidad de vida y sabemos que tu bienestar depende en gran parte de cómo pases tu tiempo en la habitación de tu casa.

Tal vez uno de los lugares de tu hogar donde pasas más tiempo estás, y aunque parezca que pasa desapercibido porque estas dormida, finalmente gran parte de tu salud y estado de ánimo depende de la experiencia que tengas en ese lugar.

¿Tienes control total sobre la iluminación?

A ti te gustan mucho los ambientes diáfanos y luminosos, eso está muy bien. Pero al momento de descansar, a nuestro cerebro le gusta la oscuridad total.

Eso es porque solamente descansa cuando entra en fase Delta, y la luz, por más mínima que sea, afecta el ciclo del sueño y la entrada y permanencia en ese estado que es el encargado de hacernos descansar realmente.

Comprendo esa gran área de oportunidad y el día de hoy busco darte algunos consejos para que verifiques si tu espacio es un Dzremanso de paz y relajacióndz o un Dzenemigo silencioso de tu descansodz

¿Está el ambiente libre de ruidos?

Desde la concepción de la ubicación de la recámara dentro del proyecto arquitectónico hasta la distribución de los muebles y el equipamiento del área, todo cuenta al momento de favorecer un silencio total.

Si se filtran sonidos a la habitación una parte de nuestra mente permanecerá alerta y no tendremos la calidad de sueño que necesitamos.

¿Tienes control sobre la temperatura?

En este punto es importante mencionar que la temperatura de un cuarto es hasta cierto punto controlable, pero a veces ese supuesto control afecta la oxigenación y natural ventilación, lo que termina siendo un problema adicional.

Es recomendable poder ajustar la temperatura para que no sea demasiado extrema. Mucho frío o mucho calor impiden dormir con total confort.

Las temperaturas recomendadas son no bajar de 18°, si es verano y estamos usando aire acondicionado, la recomendación es mantenerlo entre 20° y 22°

Cualquier temperatura por encima de los 26° altera los patrones del sueño.

Cuando es invierno sugiero mucho los días que sea posible dedicar una hora a abrir ventanas y permitir el intercambio natural de aire.

Cuando se trate de calefaccionar el ambiente es importante hacerlo una hora antes de irse a dormir, de esa manera las primeras sensaciones de frío no alterarán nuestra percepción del clima. Cuando las temperaturas bajen de los 10° es necesario utilizar un sistema de calefacción para regular la temperatura y favorecer el descanso. No se recomienda superar la temperatura de los 24°.

Otros aspectos que impactan directamente en la calidad de tu descanso son:

  • Colores del espacio y de todos los elementos que lo componen.
  • Texturas de las telas en tapicería y edredones.
  • Acabados de piso, muros y cielo.
  • La correcta distribución del espacio y la saturación de elementos.

Me gustaría mucho saber cómo vives actualmente ese lugar tan importante de tu hogar.

Déjame tus comentarios debajo de este artículo y compártelo para ayudar a tomar conciencia de la importancia del sueño en nuestras vidas.